Seguimos con nuestra serie sobre el discernimiento, recogiendo las enseñanzas que el Papa Francisco nos ha ofrecido en sus catequesis semanales. En esta quinta entrega, pronunciada el 12 de octubre de 2022, el Papa nos invita a reflexionar sobre un elemento esencial pero muchas veces olvidado: el deseo.
Después de hablar de la oración y del conocimiento interior, el Papa nos recuerda que discernir también implica entrar en contacto con nuestros anhelos más profundos. El deseo no es simplemente una emoción pasajera, sino una nostalgia de plenitud que nos orienta, nos mueve y nos conecta con la voz de Dios que habita en nuestro interior.
El deseo entonces es la brújula para entender dónde me encuentro y dónde estoy yendo.
En un mundo donde todo parece inmediato, redescubrir el deseo como una búsqueda que madura con el tiempo es volver al lenguaje del alma. No se trata de un capricho, sino de esa fuerza interior que nos impulsa a levantarnos, buscar sentido, y caminar con esperanza incluso cuando hay dificultades.
El Papa nos anima a preguntarnos con honestidad: ¿qué deseo realmente en mi vida? ¿Qué me mueve? ¿Estoy caminando hacia algo o simplemente sobreviviendo? A veces el deseo está dormido o escondido bajo quejas, miedos o rutinas que no nos dejan avanzar.
Este mensaje no solo es actual, sino profundamente liberador: Dios desea que deseemos, que nos atrevamos a soñar, y que pidamos con confianza. En palabras del Papa, “también Él tiene un gran deseo respecto a nosotros: hacernos partícipes de su plenitud de vida”.


