Continuamos con la serie de catequesis sobre el discernimiento que nos legó el Papa Francisco. En esta sexta entrega, pronunciada el 19 de octubre de 2022, el Santo Padre nos lleva a un espacio de profunda introspección: la lectura de nuestra propia historia de vida.
No hay verdadero discernimiento sin una memoria trabajada. El Papa nos invita a ver nuestra vida como un libro abierto, lleno de huellas, silencios, heridas, llamados y semillas de gracia que muchas veces ignoramos. Discernir no es solo mirar hacia adelante, sino también releer hacia atrás con los ojos del corazón.
Entra en ti mismo. Lee tu vida. Léete dentro, cómo ha sido tu recorrido. Con serenidad. Entra en ti mismo.
Esta catequesis nos recuerda que en cada experiencia, incluso en las más rotas o aparentemente irrelevantes, Dios ha dejado señales discretas de su presencia. Como San Agustín, descubrimos que a menudo buscamos a Dios fuera, sin saber que ya habitaba dentro de nosotros.
Aprender a releer la propia vida es abrirse a un estilo de discernimiento más narrativo y menos impulsivo. Nos permite identificar los pensamientos que nos edifican y también aquellos que nos hunden. Así, el Papa nos exhorta a reconocer los estereotipos tóxicos que nos hemos creído (“no valgo nada”, “nunca lo lograré”) para poder descubrir el bien oculto que Dios ha sembrado incluso en nuestras caídas.
Al final del día, discernir también es preguntarse: ¿Qué ha sucedido hoy en mi corazón? ¿Qué me ha conmovido? ¿Dónde sentí la paz? ¿Dónde me desconecté de mí mismo?


