El discernimiento es la unión de dos voluntades: la de Dios y la humana. Cuando ambas coinciden, experimentamos una plenitud mayor.
Discernir no es algo reservado para unos pocos; es un ejercicio que todos realizamos, porque constantemente tomamos decisiones. Si no lo hacemos, otros decidirán por nosotros o simplemente seremos arrastrados por las circunstancias sin darnos cuenta.
El Papa Francisco nos enseña que el discernimiento nos ayuda a «realizar nuestro proyecto de vida». Un proyecto que se vuelve más pleno, consciente y humanizador cuando se orienta hacia la voluntad de Dios. Para ello, nos invita a partir tanto de la realidad concreta como de las ideas; no basta con pensar en abstracto. Jesús nos mostró esto al hablar del discernimiento con ejemplos cotidianos: la pesca, la búsqueda de perlas, el hallazgo de un tesoro (cf. Mt 13,44-48).
A veces creemos que discernir es complicado o inalcanzable, pero quizá sea porque nosotros mismos lo hemos dificultado o lo hemos ignorado en nuestra vida diaria. En esta catequesis, el Papa Francisco nos presenta cuatro elementos indispensables para discernir: la inteligencia, la voluntad, los afectos y las habilidades. Con esto nos recuerda que el discernimiento no es un acto automático ni una iluminación repentina, sino un proceso que requiere reflexión, aprendizaje y crecimiento. No basta solo con pensar; es necesario desarrollar nuestra capacidad de interpretar la realidad, involucrar nuestros deseos y sentimientos, y disponer nuestra voluntad para actuar con libertad y responsabilidad.
Ubicarnos en la realidad para vivir plenamente exige trabajo, esfuerzo e integración de todas nuestras dimensiones. No es fácil, y Francisco lo ilustra con dos imágenes: el arduo camino de los Reyes Magos siguiendo la estrella, con todo el cansancio, el calor y la incertidumbre que implicaba (cf. Mt 2,10), y la angustia de las mujeres que van al sepulcro con temor y dolor (cf. Mt 28,8). Sin embargo, todo eso se desvanece ante la alegría inmensa de encontrar a Jesús vivo y verdadero.
Para aprender a vivir hay que aprender a amar, y para ello es necesario discernir.
Papa Francisco, 31 Agosto 2022.
El discernimiento nos ayuda a tomar decisiones que nos acercan a Dios y nos hacen más libres. Es un ejercicio continuo que nos exige atención, valentía y apertura al Espíritu Santo. Porque, como nos recuerda el Papa, cada uno debe decidir por sí mismo: nadie puede hacerlo por nosotros.


